Mensaje navideño del Presidente de Área

Mensaje navideño del Presidente de Área

Sigamos el ejemplo de nuestro Salvador al amar y servir a nuestro próximo

Nota de prensa
          

La Navidad es una época que regularmente nos une con nuestras familias, nos ayuda a tener renovados ideales y a elevar la espiritualidad.

Pero si bien es cierto, podemos perder el sentido verdadero de la Navidad. Esto suele suceder cuando nos preocupamos demasiado por las muchas actividades, por las preparaciones y las compras, y cuando se nos van nuestros ahorros regalando cosas para agradar la vista. Podemos terminar sumamente agotados y a veces con el efecto contrario que deseábamos, sintiéndonos de mal humor con algún miembro de nuestra familia. Esto, durante una época en que deberíamos sentir el gozo sencillo de conmemorar el nacimiento de nuestro Salvador.

El verdadero gozo no se encuentra al comprar regalos, si no al recordar a nuestro Salvador. Cuando servía como presidente de misión pregunté una vez a mis misioneros: “¿Cómo les gustaría que celebráramos esta navidad? ¿Qué les gustaría recibir de regalo?” La respuesta de este grupo de misioneros nunca la olvidaré pues me llegó profundamente al corazón. Dijeron: “Esta Navidad no deseamos recibir regalos, si no dar el mejor regalo que podamos darle a Él, a nuestro Salvador. Deseamos servirle y regalarle unos nuevos conversos porque este es Su cumpleaños y no podemos pensar en nada que lo hiciera más feliz”.

Esta Navidad podemos tenerlo a Él en nuestros pensamientos y en nuestra vida y realizar la obra que Él quisiera que realizáramos en esta tierra. En esta época sigamos Su ejemplo al amar y servir a nuestro próximo.

Oh, cuán inmenso el amor que nuestro Dios mostró

al enviar un Salvador; Su Hijo nos mandó.

Aunque Su nacimiento pasó sin atención,

aún lo puede recibir el manso corazón. (Himnos, 129)

El presidente Thomas S. Monson nos dijo: “Es una poca de amar a Dios con todo nuestro corazón y a nuestro prójimo como nosotros mismos, y es bueno recordar que quien da dinero, da mucho, quien da tiempo da aún más, pero aquel que da de sí mismo, todo lo da” (Mensaje navideña de la Primera Presidencia 2012).

Nuestra oración para ustedes esta Navidad es que pasemos la mejor de las Navidades dando lo mejor que tenemos. Nuestro amor reflejado en el servicio a quienes más lo necesitan.

Que esta Navidad sea real, que no sean solo adornos y regalos. El verdadero espíritu de la Navidad es dar sin esperar recibir nada a cambio, es recordar y vivir las enseñanzas del Salvador amando a Dios con toda nuestra alma y a nuestro próximo como a nosotros mismos.

Élder Adrián Ochoa, Presidente del Área de Centroamérica de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

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