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El templo como meta

Después de cuatro largas semanas de desvelos, la maqueta del templo de Salt Lake City fue terminada.

El templo es un lugar sagrado para todos los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, basándose en ese principio, Rocío Melissa Hernández Alvarado, una joven de 17 años aprovechó una tarea del colegio para demostrarlo. 

El sistema de educación media en El Salvador permite que los jóvenes puedan optar por obtener el título de bachillerato general, que dura dos años; o elegir por un bachillerato técnico, en este último caso las opciones van desde contaduría, electrónica, diseño gráfico, entre otros. Rocío Melissa decidió valientemente optar por los tres años que implica obtener el título de Bachiller técnico industrial en Arquitectura y en Diseño Gráfico en un colegio de San Salvador.

“Me encanta la idea de diseñar algo, que se lleve a cabo, y me gustaría por medio de esta carrera poder ayudar a otros que no tienen casa o que viven en residencias que están en zonas de riesgo a... mi más grande sueño es construir un templo, para ayudar a otras familias a que puedan ser eternas así como la mía”, explica Rocío Melissa al hablar por qué eligió esa opción de bachillerato.

Cursando el segundo año de la especialidad en Arquitectura y Diseño Gráfico, su sueño se cumplió de alguna manera: se le asignaron cuatro semanas para realizar una maqueta de algún edificio real, “decidí hacer la maqueta del Templo de Salt Lake City, porque es el que más historia tiene, el que tiene más significado en cuanto a simbología, es un monumento a la perseverancia, por los cuarenta años de construcción y me pareció una excelente idea dar a conocer la iglesia por medio de la maqueta durante la Expo en mi colegio”.

El templo de Salt Lake City, en Utah, Estados Unidos, tiene gran importancia en la historia del Mormonismo ya que después de sufrir persecución los primeros Santos de los Últimos Días se establecieron en Utah y poco o poco construyeron, con grandes sacrificios el templo, lograron inaugurarlo el 6 de abril de 1893.

Para Rocío Melissa y sus compañeros de equipo, la realización de la maqueta tampoco fue una labor fácil, implicó mucho desvelo, sacrificios, varias cortadas en los dedos con la cuchilla y paciencia puesta a prueba. La maqueta incluye repujado para simular el mármol en las paredes del templo, además del cuidado de pegar cada detalle en su lugar. Pese a que sus compañeros de equipo no son miembros de la Iglesia, Luen Liu y Carlos Carpio estuvieron de acuerdo de realizar la maqueta: “les gusto la idea de que saldríamos de lo común ya que, la mayoría realiza basílicas o catedrales. Me dijeron: ¡Hay que hacerlo y que nos quede perfecto!”.

Una de las mayores satisfacciones que la realización de la maqueta le dio a Rocío Melissa fue haber descubierto que no está sola: “un día estaba bastante cansada ya que mis compañeros y yo no habíamos dormido por 3 días enteros y estábamos en el colegio poniendo las paredes (de la maqueta) afuera del taller, en ese momento una niña se acercó a Luen, y le dijo: ‘Este templo es de mi iglesia, ¿tú también eres mormón?`, Luen le contesto que no, y dijo: ‘Ella es mormona’ señalándome a mí. Le sonreí a la niña y nos emocionamos al saber que no estábamos solas en la institución”.

Al final, tanto esfuerzo tuvo su recompensa: poder compartir la importancia de los templos, que por medio de ellos las familias pueden ser eternas. “Fue divertido la verdad, porque nos preguntaban: ¿Qué catedral es esta? pero cuando miraban los detalles del Templo, y encontraban la estatuilla del ángel Moroni, ellos entendían que no era una catedral sino que un Templo "mormón"”. Esta maqueta no fue solo la forma de ganarse una nota académica, Rocío Melissa demostró que sus creencias son importantes y no tuvo miedo de mostrarlas. Así lo demuestra con su testimonio de la Iglesia: “Yo sé que El Padre Celestial me ama y nos da a cada uno dones para que podamos ayudar a establecer su reino en la tierra... sé que los templos son la casa del Señor y que ahí puedo ayudar a mis antepasados a que puedan ser salvos y que las familias pueden sellarse para ser eternamente felices al lado de nuestro Salvador Jesucristo, con mi familia luchamos para poder estar a su lado, sé que por sacrificios se dan bendiciones, yo las sigo viendo”.

Por el momento entre los planes de Rocío están terminar su bachillerato y trabajar en alguna empresa relacionada a la arquitectura para poder ahorrar dinero para servir una misión de 18 meses para la Iglesia, al volver tomará un técnico universitario en diseño gráfico para posteriormente seguir la carrera de Arquitectura en la Universidad. Actualmente su maqueta del Templo de Salt Lake City está en exhibición en el Centro de Servicios de la Manzana del Templo de San Salvador.

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